VIVO mi vida en círculos crecientes,
que encima de las cosas se dibujan.
El último quizá no lo complete
pero quiero intentarlo
Giro en torno de Dios, de la torre antiquísima,
durante miles de años voy girando.
Todavía no sé: ¿soy halcón, soy tormenta,
o bien soy un gran cántico?
(…)
AMO de mi existencia las horas tenebrosas
en que profundizan mis sentidos;
en ellas he hallado, como en cartas antiguas,
mi vida cotidiana ya vivida,
lejana y superada, como vieja leyenda.
En ellas he aprendido que una segunda vida
inmensa, intemporal, de amplios espacios tengo.
Y a veces soy cual árbol maduro y susurrante,
que alguna vez sobre una tumba cumple
el raro sueño aquel, que el antiguo muchacho,
en torno al cual se empujan sus calidas raíces,
perdió en tristezas y canciones.