Sin salir, puedes conocer todo el mundo.
Sin mirar por la ventana, puedes ver los caminos del cielo.
Cuanto más lejos vayas, menos recorrerás.
Por eso, el sabio conoce sin viajar.
Contempla sin mirar.
Trabaja sin hacer nada. Los doce colores ciegan la visión.
Los cinco sonidos ensordecen el oído.
Los cinco sabores confunden el gusto.
La carrera y la caza pueden confundir la mente.
Las cosas preciosas nos descarrían.
Por eso, el sabio se rige por lo que siente, y no por lo que ve.
«Lao Tse» – Tao Te King