Sin Barro no hay Loto

Sin Barro no hay Loto

Retiro de la Sangha en Benaguacil · Del 9 al 12 de octubre

Hace tan solo cinco días que terminó el retiro que hemos compartido en Benaguacil y, sin embargo, parece que fue ayer. Quizá porque lo vivido sigue presente en nuestra piel, en el corazón y en esa calma que, de alguna manera, nos acompaña al regresar a casa.

Personas diferentes, procedentes de lugares diversos —Valencia, Valladolid, Asturias, Madrid, Málaga, Alicante, Almansa…— nos hemos encontrado durante estos días con un mismo propósito: detenernos, mirar hacia dentro y compartir el camino de la práctica consciente.

Bajo el lema “Sin barro no hay Loto”,  hemos tenido la oportunidad de acercarnos a nuestro propio barro, de observarlo y abrazarlo. Cuando uno pone la mirada hacia dentro, hacia lo que duele o hacia lo que cuesta aceptar, se abre la maravillosa posibilidad de comprender y transformar. 

El barro y el loto forman parte de una misma realidad. Uno no existe sin el otro. Y quizá la práctica consiste en aprender a abrazar ambos con presencia y compasión.

A lo largo del retiro, hemos ido cultivando esa presencia a través de múltiples experiencias: la meditación sentada y caminando, las charlas de Dharma de nuestro maestro Thich Nhat Hanh, los talleres vivenciales, los movimientos conscientes, el chi kung y las relajaciones profundas.

También hemos habitado los nobles silencios, esos que nos permiten escucharnos de otra manera, los espacios de compartir íntimos, seguros y sostenidos, las contemplaciones que nos invitan a mirar con ojos nuevos y los relatos que nacen desde el alma y encuentran un lugar donde ser acogidos.

Hemos saboreado las comidas con plena atención, hemos compartido momentos alrededor del té, abrazos que se funden y miradas compasivas que, a veces, dicen mucho más que las palabras.

Y ahora, unas imágenes que nos acercan a lo vivido. Instantes que guardan algo de la esencia de estos días. Ojalá que, al contemplarlas, podamos volver por un momento a ese espacio común que hemos creado entre todas las personas.

Gracias de corazón a todas las personas que habéis hecho posible que esta experiencia se hiciera realidad. 

El retiro ha terminado, pero la práctica continúa. El barro sigue ahí, como parte de nuestra vida, y también la posibilidad de mirarlo con ternura, de cuidarlo y de descubrir, una y otra vez, el loto que puede florecer en él.

«Sin barro no hay loto».— Thich Nhat Hanh

Sangha Valencia

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